Víctor Adán Flores Miranda
Doctor en Historia por el Instituto de Investigaciones Históricas-UABC
vflores36@uabc.edu.mx
Leer Experiencias (a)típicas. Testimonios de vida y trabajo con autismo fue, para mí, una experiencia atravesada por dos miradas. La primera, inevitable, es la del historiador que se acerca a un conjunto de testimonios y reconoce en ellos una forma de memoria. La segunda, mucho más cercana y personal, es la del padre de una niña dentro del espectro autista, que encuentra en estas páginas resonancias, preguntas, emociones y puntos de contacto con su propia vida familiar.
Desde la mirada académica, el libro tiene un valor muy claro: recupera la historia de una institución y, al hacerlo, permite pensar el autismo en Tijuana desde una perspectiva social y comunitaria. Las experiencias que aquí se reúnen no pertenecen únicamente al ámbito privado de las familias. También hablan de una ciudad, de una asociación, de sus procesos de acompañamiento, de sus aprendizajes y de las formas en que una comunidad ha ido nombrando, comprendiendo y atendiendo la neurodivergencia.
En ese sentido, Experiencias (a)típicas aporta una memoria situada. Pensar el autismo desde Tijuana implica reconocer una historia particular: la cercanía con Estados Unidos, el contacto con terapias, conceptos y enfoques provenientes del mundo anglosajón, así como el contraste con un contexto mexicano y latinoamericano donde, durante mucho tiempo, el autismo fue un concepto difuso o poco conocido para buena parte de la sociedad. El libro permite observar cómo esas experiencias se fueron construyendo desde la vida cotidiana, desde las familias y desde quienes han trabajado directamente con personas autistas.

Como historiador, me parece especialmente valioso que este volumen organice experiencias que de otro modo podrían quedar dispersas. La memoria es una materia indispensable para comprender los procesos sociales, y este libro recupera sensaciones, emociones, puntos de vista y realidades que se encuentran entre sí, aunque cada historia conserve su singularidad. Esa recuperación permite darle cuerpo a una realidad que no debe permanecer silenciada ni aparecer únicamente en el nivel de los discursos políticos. Aquí hay testimonios que ayudan a comprender con mayor claridad lo que muchas familias viven todos los días.
Pero mi lectura no fue solamente académica. También leí este libro como papá de Grecia, una niña de seis años dentro del espectro autista. Desde ese lugar, la lectura me resultó profundamente conmovedora. En cada testimonio encontré experiencias distintas a la mía, pero también puntos conectados: retos que se parecen, adversidades que resuenan, pequeños logros que se celebran con una intensidad muy particular. Quienes vivimos el autismo de cerca sabemos que esos avances tienen sus propios tiempos y que, muchas veces, transforman por completo nuestra manera de mirar el mundo.
Uno de los aspectos que más disfruté fue el humor que aparece en algunas páginas. Quienes vivimos de cerca la neurodivergencia sabemos que, cuando existe confianza, el humor puede ayudarnos a quitarnos por un momento la armadura con la que muchas veces enfrentamos el mundo. Esa risa interna también forma parte de la experiencia. No cancela las dificultades, pero permite respirar dentro de ellas. En ese sentido, el libro no cae en una mirada plana del autismo: muestra sus retos, pero también sus gestos de ternura, sus momentos inesperados y sus formas particulares de alegría.

Otro de sus grandes aportes es que pone sobre la mesa una realidad que suele quedar menos visible: la vida de los jóvenes y adultos autistas. Con frecuencia, el autismo se asocia casi exclusivamente con las infancias. Pero las personas autistas crecen. Este libro nos invita a mirar también esa otra etapa de la vida, que necesita ser mucho más conversada, comprendida y acompañada.
Por todo esto, Experiencias (a)típicas es un libro necesario. Lo es por su valor testimonial, por su dimensión comunitaria y por la posibilidad que abre de pensar el autismo desde nuestra región. También lo es porque reconoce a quienes verdaderamente dan sentido a estas páginas: Sebastián, Ricky, Andrés, Érika, Ángel, Abraham, Citlali, Carol, Jorge Luis, Joy, Benjamín, Manuel, Emilio y Ángel S. Sus historias merecen ser conocidas. Y este libro permite que esas voces, esas vidas y esas experiencias encuentren un lugar en la memoria compartida de nuestra ciudad.
*Experiencias (a)típicas. Testimonios de vida y trabajo con autismo se encuentra disponible en las instaciones de la Asociación Pro Autismo, en la Librería El Día ubicada en Zona Río y en el café Lento.
**Si le interesa conocer un poco más del libro y leer una pequeña muestra, puede hacerlo aquí.
