Mentiras que no te conté, de Elma Correa

Mentiras que no te conté, de Elma Correa, es un libro fascinante de 8 cuentos, y dignísimo merecedor del Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2021. Sus cuentos muestran protagonistas, la mayoría mujeres, que sufren por cómo establecen sus relaciones con los otros y con ellas mismas. Son mujeres, no necesariamente excepcionales ni brillantes, sino mujeres normales con los demonios de sus inseguridades latentes y a flor de piel. Pero estas inseguridades no derivan de ellas solas, sino del caos, la gentrificación, la migración, la vida nocturna, el tráfico de drogas y, sobre todo, la violencia y el crimen organizado que se vive en toda la frontera norte de Baja California, que es el lugar común que comparten los personajes.

En los primeros cuentos destaca el tema del amor enfermizo, obsesivo y, si es posible tal paradoja, también desconectado. Del aferrarse a alguien aunque la relación se esté viendo poco a poco perdida y tampoco valga mucho la pena mantenerla, pero la soledad no es percibida como opción porque el vacío es demasiado. En muchos casos, el vacío es bastante literal, pues algunas protagonistas caen o quedan atrapadas irremediablemente en él.

Destaca también el tema del cuerpo, la dismorfia corporal y la falta de amor hacia una misma. Este fue el tema que más me sedujo del libro porque está muy bien logrado. Elma no te mastica el tema a manera de doctrina, lección, sermón ni moraleja, y tampoco propone una alternativa. Sencillamente retrata la manera en que tantas mujeres sostienen la relación con su cuerpo y que esta afecta todas las otras relaciones que ellas establecen: con sus parejas, con sus amigas y amigos, con sus madres, y obvio, con la comida, con la ropa, con sus pensamientos intrusivos, con todo.

Pero luego, si avanzamos un poco más por las páginas, particularmente en el caso de los cuentos “La balada del Two-Face” y “Un cuento de violencia”, nos damos cuenta de que el narcotráfico, la violencia y los feminicidios son otros de los grandes temas del libro. “La balada del Two-Face” si acaso es el cuento más rico en imágenes, descripciones y analogías. Siendo honesta, todos lo son, pero en este no hay manera de que el personaje Said no deje una impresión duradera en la conciencia, no solo por su descripción sino por su caracterización de narco dulce, enamoradizo, a la vez que inseguro e impredecible. Los personajes femeninos también son magistralmente caracterizados, debo aclarar, pero no a partir de sus descripciones físicas, sino de sus diálogos internos, de sus manías, de sus intricadas psicologías.

La violencia se hace presente en el libro, no solo por la atmósfera de algunos de sus relatos, sino también en varios de sus clímax. Elma tiene un talento para cerrar con finales impactantes, trágicos, escatológicos y caóticos que derivan de esas atmósferas violentas, pero que de todas formas sorprenden.

La multiculturalidad, por otro lado, es un mecanismo muy importante en los cuentos de Elma. En ellos involucra migrantes haitianos, centroamericanos y chinos, pero lo hace desde una sensibilidad cultural muy admirable. La autora no solo remite a varios referentes culturales de música, comida, costumbres, sino que también usa el español, el criollo haitiano, el inglés y el francés en sus relatos. Logra retratar los crisoles del habla fronterizo, como ella misma lo describe en su cuento “All tomorrow’s parties”:

El español norteño que se mezcla con el inglés de los pochos y el mandarín, los idiomas locales, entre los que sobresalen los ecos del acento nuevo, el francés caribeño que trajeron los haitianos hace poco.

Precisamente este cuento “All tomorrow’s parties” es un cambio de atmósfera en el libro, donde conocemos a Lisa, una china mexicana de tercera generación oriunda en Mexicali. El cuento hace unas bellísimas descripciones de la familia de Lisa que incluyen sus tradiciones, su travesía y experiencia de migración, pero también sus tensiones inter-generacionales. Aquí, aunque seguimos ambientados en una ciudad fronteriza, la atmósfera se percibe completamente diferente a los cuentos anteriores y se siente como un muy refrescante respiro.

 Los cuentos de Mentiras que no te conté son impactantes, profundos, humanos y poderosos. Pero también lo es el lenguaje que la autora utiliza. Las digresiones y los saltos en el tiempo es el recurso que más destaca en esta obra y es precisamente lo que logra cuentos tan dinámicos. Varios cuentos comienzan, por así decirlo, justo a la mitad de su trama y de ahí saltan al futuro, al pasado, oscilan en círculos, en un ir y venir de tiempos y espacios logrado de manera fluida, sin marcadores gráficos ni discursivos que lo adviertan, pero tan natural que tampoco lo complica. La autora también juega mucho con sus narradores. No se casa con ninguno. Algunos cuentos tienen narradores que son protagonistas relatándose en primera persona; pero en otro cuento llamado “Fantasmas”, que ¿ya mencioné que es mi favorito?, el narrador es en segunda persona y da la sensación de que la protagonista eres tú. Otros cuentos, en cambio, son relatados en tercera persona, pero no por ello perdemos la intimidad, cercanía y profundidad psicológica con los personajes.

 No exagero al afirmar que Elma Correa es, por mucho, una de las mejores autoras regionales de nuestro tiempo. Este libro le ganó reconocimiento nacional al merecer el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2021, pero su siguiente libro, titulado Lo simple, otra joya que pronto reseñaré aquí, ha consolidado su trayectoria al merecerle el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila 2022. Dos premios nacionales al hilo de esta pluma que parece no estarse quieta y qué fortuna que así sea.

Mentiras que no te conté está disponible en versión electrónica e impresa en librerías como Gandhi y en sitios como Amazon.

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

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