La resurrección de Rosita Morales, de Marcia Ramos

La resurrección de Rosita Morales es la primera obra teatral escrita y publicada por Marcia Ramos. La autora de Diles que no nos vean y Brevedades infinitas, ambos libros de minificciones, ahora sorprende incursionando en un género que no había explorado antes: el teatro.

En esta nueva entrega, Marcia retrata la violencia que sufren y han sufrido las mujeres a lo largo de generaciones. Tras ser apuñalada por su novio, Rosita despierta en una especie de purgatorio, un mundo entre mundos o, como dice María Magdalena —una sexoservidora asesinada por uno de sus clientes—, en “otra dimensión”, donde mujeres que son víctimas de feminicidios y otras violencias de género se debaten entre la vida y la muerte. Un lugar que poco tiene de celestial y mucho de metafísico porque, en él, parece que el tiempo se traslapa y es infinito.

En este cielo-que-no-es-cielo, Rosita Morales —asesinada en 2018— conoce a otras mujeres asesinadas o violentadas a tal grado que se acercan a la muerte; una de ellas, María Magdalena, fue asesinada en 1985; otra, cuyo nombre no es divulgado y es presentada como “Niña”, sufrió un accidente en 1974. Por último está Paulina, una joven universitaria que tiene “el don” a la Ghost Whisperer y es capaz de orientar almas en pena como la de Rosita.

Marcia Ramos

En la obra, estos encuentros en el más allá que parece un más acá se prestan para discutir lo mucho o lo poco que ha cambiado la situación de las mujeres en las últimas décadas. La violencia doméstica normalizada pero invisibilizada en los 70s, las muertas de Juárez en los 80s, los feminicidios del pasado y el presente, las oportunidades de estudiar, de independizarse, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y abortar, el abuso y la imposición de los cuidados a hermanas mayores y niñas pequeñas:

Niña: A veces odio a mis hermanos porque les tengo que lavar la cara y servirles la comida.

Rosita: ¿Cuántos años tienen?

Niña: Uno siete y otro ocho.

Rosita: ¿Y por qué no lo hacen ellos?

Niña: Porque son hombres y los hombres solo dan órdenes como mi papá.

En este relato, la Niña tiene apenas dos días que cumplió sus 10 años de edad.

A lo largo de la obra, Rosita se muestra optimista planteando que son muchas cosas las que han cambiado para las mujeres en el 2018. Sin embargo, conforme dialoga con otras mujeres de generaciones diferentes a la suya, se da cuenta de que, en realidad, es muy poco lo que ha cambiado. La violencia de género ha sido una epidemia a la que le hemos ido cambiando el nombre y la cara.

Rosita: Ahora es diferente, todos los días desaparece más de una mujer.

María Magdalena: Siempre fue así, solo que las mujeres morían en su casa de silencio y después se volvían parte de los muebles. Las fotos de la boda eran el recuerdo de un día lleno de ilusión y después en pequeñas muestras de desamor todo llegaba. Primero en la compra del mandado, la ropa, las fiestas donde no estaban invitadas, los silencios, en el “mi vieja”, los golpes en las piernas y los brazos. El dolor de la columna y el abandono en la vejez.

Rosita también se muestra escéptica del feminismo. El movimiento ofrece la ilusión de que las oportunidades y los derechos han mejorado para todas, pero esto no es así siquiera en la mayoría de los casos:

El feminismo tocó mi puerta en clases, pero para entenderlo tenía que compartirlo y nadie quería compartir conmigo. Las leyes a veces se aplican para los que lo tienen y para los que no, se quedan como yo.

Si bien la obra en un comienzo se presta para ser una disertación sobre perspectiva de género, con ciertos matices de humor y ciencia ficción complementarios para su atmósfera, su final, con el personaje de Niña, se siente muy íntimo y personal, como homenaje a un ser querido que inspira a seguir luchando por la vida, a resucitar.

La obra y el camino de Rosita sugiere un llamado al reconocimiento de la sabiduría de nuestras ancestras —así, en femenino—, el reconocimiento de nuestro conocimiento y fortaleza intergeneracionales. De ahí su valor literario y testimonial.

El libro se despide con un bonus track que toma por sorpresa: un cuento —no minificción, sino un cuento—. Titulado “Los restos”, éste continúa con el tema de la mujer y lo que esta pierde en el amor hacia un hombre. Es, definitivamente, un final inesperado que, en lo personal, se me antoja para prólogo o entrada para la obra.

La resurrección de Rosita Morales es un libro de la Editorial La Tinta del Silencio y está disponible aquí.

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

Deja un comentario