El caleidoscopio de «Tijuana entre letras»

Rosa Alicia Esténs
raestens@gmail.com

¿Cómo surgió Tijuana entre Letras? Los autores somos parte de un taller literario que se formó hace ya cinco años, dirigido por Juan José Luna. Lorena Santana y yo fuimos las últimas en integrarnos hace un año aproximadamente. Su dinámica se caracteriza por la rica retroalimentación entre sus integrantes, sin que exista la más mínima manifestación de competencia. Esto ha permitido que a la fecha se hayan publicado diez libros de autoría individual. Este es el primero de carácter colectivo.

Se los comento brevemente: nos encontrábamos desarrollando cada uno su propio proyecto escritural, pero en una de las sesiones a mediados del año pasado, un compañero nuestro, Luis Manuel Reza, compartió un escrito que ahora forma parte de este libro. El tema era sobre los nombres de las calles y colonias de Tijuana. Está escrito con conocimiento sobre la ciudad y con un fino sentido del humor. A todos nos gustó mucho y, en algún momento, Luis Manuel nos propuso hacer un libro colectivo sobre Tijuana. Entonces pusimos en pausa nuestros proyectos personales y comenzamos a trabajar para plasmar nuestra experiencia como habitantes de esta ciudad. En el proceso de preparar el libro se sumó Liliana Lanz, quien estaba inscrita en otro taller de escritura también coordinado por Juan José Luna.

De los nueve autores, dos nacieron en esta ciudad y los demás somos originarios de otros lugares. Cinco son varones y cuatro somos mujeres. El rango de edad varía entre los 38 y los 75 años. Todos tenemos una formación universitaria y siete de ellos ya han publicado uno o varios libros.

 Nuestra intención al escribir este libro fue compartir lo que conocemos, vivimos y esperamos de esta ciudad. Los temas y los tonos son variados: El resultado es un texto donde podemos reconocer distintos aspectos de esa ciudad llamada Tijuana. Dice José Emilio Pacheco que “las cosas no existen mientras no hay un texto que las fije”. Confiamos haber contribuido a ello. [1]

La mejor imagen que encuentro para representar tanto el proceso de creación del libro y el libro en sí es la del caleidoscopio: ese tubo de cartón en cuyo interior hay espejos y fragmentos de vidrios de colores, de manera que al girarlo se producen imágenes simétricas y cambiantes. Buscando información sobre este invento, encontré lo siguiente:

El caleidoscopio fue inventado por David Brewster, físico escocés a principios del siglo XIX. Él se dedicaba a estudiar fenómenos ópticos y descubrió cómo superficies reflectantes enfrentadas entre sí producían patrones circulares… encontró cómo la realidad se transformaba en formas inimaginables y fascinantes. Los caleidoscopios de dos espejos creaban un patrón que explotaba hacia afuera desde el centro, casi como un estallido estelar. Cuando se agregaban espejos con ángulos particulares, las variantes eran interminables. “ [2]

Afirmo que el caleidoscopio puede ser una imagen que represente el proceso de creación de este libro y al libro mismo por dos motivos: el primero es que se trata de una visión necesariamente fragmentaria de una ciudad que no puede ser abarcada en su complejidad y variedad. La segunda es que el desarrollo de los distintos relatos supuso, además de la escritura realizada por cada autor, una construcción en un juego de espejos, puesto que recibíamos la imagen que nuestros textos reflejaban en los demás.

Presentación del libro Tijuana entre letras por parte de los autores, en el CECUT.

Si nos asomamos a esos fragmentos, podremos descubrir cómo para algunos de los autores en este libro lo mejor de San Diego es Tijuana. Encontraremos a alguien que ha llegado, se ha ido y ha regresado varias veces a esta ciudad. Nos enteraremos de cómo eran los espectáculos de lucha libre hace unos años. Sabremos cómo era el basurero municipal y cómo se relaciona con el conjunto habitacional Alfa Panamericano. Encontraremos a las personas que llegan buscando que les vaya mejor y terminan viviendo en la canalización del Río. Esbozaremos una sonrisa al reconocer algunas palabras que se utilizan aquí; esas que nos cuesta entender cuando llegamos por primera vez. Acompañaremos a una niña que sale a caminar con su abuelo por la colonia América, donde se encuentran las ahumaderas. Escucharemos, como en un cuento, el relato de un bache que termina vinculándose con parte de la historia de Tijuana. Seremos testigos de la resistencia ciudadana para que una biblioteca no fuera convertida en oficinas gubernamentales. Sabremos que una asesina puede estar más cerca de lo que pensamos. Nos enteraremos por qué en Tijuana, para ser héroe, hay que ser hombre. Y al ir leyendo el libro, cada lector armará su propio caleidoscopio con sus recuerdos, vivencias, ideas y expectativas.

En mi experiencia, la escritura es un proceso simultáneamente arduo y gozoso. Puedo afirmar que en todo lo escrito aquí se ha cuidado el proceso de redacción y el de edición. Y también puedo decirles que disfrutamos mucho crear, compartir y, finalmente, ver el libro impreso y terminado.

Coincido con Murakami cuando, a propósito de lo que debe ser más importante para quien escribe, afirma

una de esas cosas es tener claro en tu interior que con tus manos produces algo con sentido. Otro, saber que hay lectores que aprecien en su justa medida lo que haces, ya sean muchos o no”. [3]

Mi abuela paterna, Esther, tenía la costumbre de decir lo mismo siempre que servía la comida o cuando llevaba de regalo uno de los ricos pays que cocinaba. Su frase típica era: “Está muy bueno, yo lo hice”. Envidio su desparpajo y me gustaría decirles sobre este libro que hoy presentamos: “Está muy bueno, lo hicimos nosotros”; pero creo que es a ustedes, los lectores, a quienes corresponde,  con su imaginación y su inteligencia, encontrar el valor y el sentido que cada relato, y el libro en su conjunto, tengan para ustedes.


[1] Pacheco, J.E. (2010)  La iniciación de Monsiváis., Revista Nexos. https/redacción.nexos.com.mx/jose-emilio-pacheco-la-invencion-de-monsivais-mayo2008.

[2] Gil, C. (9 de diciembre de 2023) La historia del caleidoscopio perdura entre pasajes de color y luz. La Nación.  https://www.lanacion.com.ar/salud/la-historia-del-caleidoscopio-perdura-entre-pasajes-de-color-y-luz.

[3] Murakami, H. (2023) De qué hablo cuando hablo de escribir. Editorial Planeta (pag.71)

Rosa Alicia Esténs (Torreón, Coahuila, 1950). Lectora veterana y escritora incipiente. Vive en Tijuana desde 1988. Trabajó como académica en la Universidad Iberoamericana Tijuana 27 años, donde fue directora de la Biblioteca Loyola. Se jubiló en 2016 y desde entonces practica tai chi y natación. Es madre de Mariana, Mario y Diego y abuela de tres.

raestens@gmail.com

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

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